| El
Mexicano (Baja California) - 9 de Mayo de 2005 |
| NORTEC hace feliz a Zaragoza |
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ZARAGOZA, ESPAÑA.- Las expectativas no eran muchas. Se sabía que
la ciudad es impredecible en la respuesta a los conciertos y que,
además, la timidez les impide bailar, preguntar, interactuar como
lo hacen los latinos de América. Sin embargo... La medianoche
del sábado 7-domingo 8 terminó la incógnita: cerca de 800 aragoneses
se concentraron en los patios del Centro de Historia, bailaron,
tomaron cerveza y conocieron a Tijuana musical y visualmente en
la presentación del colectivo Nortec, en el marco de las actividades
de “Tijuana en Zaragoza”. Un poco de viento, un poco de fresco,
pero 15 minutos fueron suficientes para que los introvertidos
se soltaran el pelo y mucho del material del nuevo disco de Nortec,
el volumen 3 que aparecerá el 12 de julio, fue dado a conocer
poco a poco.
Los de adelante bailaban mucho y los de atrás escuchaban con paciencia
y complacencia. Algunas mascotas - costumbre muy de acá- miraban
con curiosidad la escena sin despejarse de los pies amados.
OTRA VEZ NORTEC EN ESPAÑA.
Apenas en febrero se habían presentado en Madrid y Barcelona.
En la capital española con resultados encontrados en un recital
interrumpido por las reglas administrativa'; en Barcelona fueron
una total sorpresa llenando la sala La Paloma con música hasta
la madrugada.
Y ahora aquí, en la bella Zaragoza que ha sido tan hospitalaria,
tan hermana de Tijuana.
“Pánfilo” el juego inventado por Roberto Mendoza y Jorge Verdín,
uno Panóptica, el otro Clorofila, fue el inicio de todo, tema
del volumen 3. Y de ahí, la música de las computadoras no dejó
de parar hasta que -
otra vez por órdenes administrativas - las teclas dejaron de moverse
a las 2 exactas de la mañana. Tiempo suficiente. En 120 minutos
se pudieron escuchar gran parte del material que ha sido creado
desde que en 1999 sucedió la idea: mezclar trombones, tambores
y trompetas de la banda y meterlas en un licuado electrónico.
En unos cuantos días más se celebran 6 años de tener Nortec.
“Funky Tamazula”, “Almada”, “Narcotec”, “El Dandy del sur” y “Tijuana
makes me happy”, temas del “Tijuana Sessions Vol. 3”, se alternaron
con las nuevas versiones de los viejos temas.
A los 30 minutos de iniciado el concierto los aragoneses bailaban
y bailaban sin parar, destacando entre todos una mujer alemana
de vestido rojo llamativo que sorprendía por la energía permanente
hasta invadir, literalmente, el escenario principal ante la sorpresa
complacida de los nortecos. En el escenario principal estuvieron
Fritz Torrez (Clorofila), Ramón Amezcua (Bostich), Roberto Mendoza
(Panóptica), Pepe Mogt (Fussible) y Pedro Gabriel Beas (Hiperboreal).
El concierto de Nortec se convirtió en la cereza del pastel, el
final de toda una semana de actividades donde distintos conceptos
de arte tijuanense fueron conocidos por distintas razones. El
festival
MOCTEZUMA-ZARAGOZA LATINO ha cumplido con su cuota de cortesía
y Tijuana está invitada a regresar para septiembre próximo, fecha
en que se expondrá “Tijuana Sessions”, el colectivo de artes plásticas,
instalación y radio global que ya fue presentado en la Feria ARCO
de hace unos meses. En cuatro meses más, algunos fronterizos volverán
a las tierras de esta ciudad milenaria que está tan lejos y tan
cerca de Tijuana.
UNA ESPECIE DE EMBAJADORES
Han sido entrevistados por diferentes medios, se les ha preguntado
de todo y cada uno de los integranets del colectivo Nortec han
sabido responder.
“Este híbrido musical es algo nuevo, no se había hecho nada experimentando
con la música regional del norte de México y de Baja California.
La nuestra es una cultura como de cowboy, pero a la mexicana,
algo muy particular y que quizás no se puede comparar con ninguna
otra.
“Intentamos mostrar un concepto general de la ciudad y de lo que
allí ocurre, una banda sonora con sus imágenes sin ensconder nada,
tal y como hacen algunos organismos sociales o políticos. Tijuana
acarrea la leyenda negra de ser un lugar con violencia, narcotráfico,
alcohol y pecado, cosas que son parte de ella pero que tampoco
son su única cara. Vivimos esa realidad cada día, y sería un error
maquillarla, no queremos ni limpiarla ni ensuciarla.
“Vivimos con un muro que, aunque estamos acostumbrados a ver,
divide el primer mundo del tercero, y eso es terrible. Es muy
ambiguo, lo que para unos es maravilloso, para otros es una cicatriz”
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