Cada vez que Ricardo «Liniers» Siri presenta uno de sus nuevos trabajos en alguna librería de Buenos Aires, la histeria que se genera no tiene precedentes: su público manifiesta un nivel de fanatismo más propio de una estrella de rock que de un historietista de treinta y conco años. Sus tiras despiertan pasión: sus personajes son en apariencia inocentes, pero su nivel de retórica existencial es tan simpática como incisiva. La presencia gráfica de la obra en crecimiento constante de Liniers también tiene adeptos, y algunos bastante célebres: diseñó las portadas de los últimos discos de Kevin Johansen y Andrés Calamaro. En 2007 abandonó la capital argentina durante siete meses para instalarse en Canadá: ganó una beca que le permitió vivir, al menos por un tiempo, lejos de su Buenos Aires querido. A su regreso comprobó en persona el éxito de su tira diaria en el periódico La Nación, que finalmente fueron compiladas y publicadas en una serie de libros cuyas ediciones se agotan sistemáticamente. Tiene sus romances esporádicos con la pintura (realizó varias muestras entre 2001 y 2008, algunas de ellas en el exterior). Si están por Buenos Aires y se topan con una cola de gente frente a una librería con bolígrafo en mano, ya lo saben: debe ser Liniers firmando alguno de sus éxitos.
Muestra producida en exclusiva para Zaragoza Latina.
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www.porliniers.com