Buenos Aires Rock
Cuando se camina por Buenos Aires, se palpita que el rock argentino ha echado raíces, algo que en los inciertos comienzos pocos podrían haber imaginado, sobre todo aquellos que «naufragaban» por esas mismas calles de la ciudad. No fue un recorrido ni fácil ni sencillo el de estos cuarenta años. El rock creció entre dictaduras y democracia, se multiplicó, se diversificó y logró sobrevivir. Adoptó un sabor indudablemente porteño: la posibilidad de cantar esa música en otro idioma que no sea el inglés se patentó en esta orilla del Río de la Plata. Y así como el rock le dio un nuevo color a la ciudad, la ciudad también alimentó al rock. Sus letras revelan un universo inesperado, son canciones ancladas en un territorio tan real como imaginario: modos de vivir la ciudad, de definirla e incluso de construirla. El rock la canta y la nombra, cita esquinas y bares, calles y subtes, colectivos y plazas. La mejor evidencia son estas doce aguafuertes urbanas, que funcionan como un resumen eléctrico de esta relación avivada por el fuego sagrado de la música.
Textos y fotos: Adriana Franco, Gabriela Franco y Darío Calderón.
Muestra producida en exclusiva para Zaragoza Latina.