Fútbol
Un domingo cualquiera puede ser, para cualquier simpatizante de un club de la capital, la llave de la felicidad. Pero también puede convertirse en el pasaporte a un infierno que durará una semana, hasta el otro domingo, dependiendo del resultado de su equipo. Porque la particularidad de ser hincha en Buenos Aires es que la gran mayoría de los clubes con más seguidores viven amontonados en la misma ciudad: no hay escapatoria. Todo comienza en los potreros, esas canchitas de tierra donde los futbolistas, aquellos que llegan a profesionales y aquellos que no, realizan sus primeras gambetas, como está descrito en el libro Potrero, editado por Retina y con prólogo de Diego Armando Maradona. Después los senderos se bifurcan, y quienes no salgan al césped irán a la cancha a gritar y cantar, como lo muestran las imágenes del programa de televisión El Aguante, también disponible en esta sala. O sencillamente se quedarán en sus casas, escuchando a los relatores de siempre, con su estilo tan particular, mirando a los muñecos y el resto de la simbología futbolera. Porque en sólo noventa minutos está en juego el humor de la semana entrante. Aquí un pequeño homenaje a los sentimientos que despierta el fútbol en «la ciudad de la pelota», como la define en una de sus canciones Andrés Calamaro.
Muestra producida en exclusiva para Zaragoza Latina.