Cualquier turista que recorra las callecitas de Buenos Aires se chocará en algún momento con el «fileteado porteño», esa forma de trazo tan colorida y casi psicodélica, que suele usarse para adornar mensajes, anuncios o frases chispeantes. Es, por supuesto, una manifestación artística ancestral, pero su excelente estado de salud actual no sería el mismo sin las labores y la pasión de Alfredo Genovese, verdadero custodio de la tradición. «El fileteado porteño constituye la expresión plástica propia de la ciudad de Buenos Aires, en la misma medida en que el tango es su música», ilustra el autor. «Nació como decoración de carros, camiones y autobuses y fue evolucionando». Hoy la técnica se extendió a la gráfica, la publicidad, el body-art y los tatuajes, para convertirse en un modo de diseño contemporáneo. Genovese se interesó por el fileteado cuando descubrió que su enseñanza no figuraba en los programas de las escuelas de arte. Desde entonces estudió con los más grandes, vivió unas temporadas en Italia hasta que en 1993 regresó a la Argentina para comenzar con su evangelización del género.
Hoy es un referente ineludible, con varias medallas encima. Muestra producida en exclusiva para Zaragoza Latina.
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www.fileteado.com.ar